Hoy cumple 63 años Garry Kasparov (nacido el 13 de abril de 1963 en Bakú, Azerbaiyán, entonces URSS) el que es considerado por muchos, el mejor ajedrecista de todos los tiempos.
Se convirtió en Gran Maestro a los 17 años y en 1985, con solo 22 años, derrotó a Anatoly Karpov para convertirse en el campeón mundial más joven de la historia. Mantuvo el estatus de número uno mundial durante más de 255 meses (casi dos décadas), un récord absoluto. Fue protagonista de uno de los hitos históricos del ajedrez, el match que protagonizó en 1997, la histórica derrota (2 a 1) ante la supercomputadora Deep Blue de IBM. Se retiró del ajedrez profesional en 2005 y desde entonces es un férreo activista político, líder de la oposición al régimen de Vladimir Putin en Rusia. Vive exiliado en Estados Unidos.
El último gran campeón humano antes de la era de las máquinas.
Kasparov a los 63: El rugido del león que no se jubila
A sus 63 años, su figura trasciende con creces el tablero de 64 escaques. Es, quizá, el ajedrecista más influyente de la historia, no solo por su juego, sino por lo que hizo después de la última jugada.
El fin de una era y el inicio de otra: En 2005, colgó las piezas con el aura de ser el número uno durante 255 meses. Pero su retiro no fue un silencio, sino un cambio de frente. Dejó el ajedrez profesional para dedicarse a la lucha política contra el régimen de Vladímir Putin en Rusia, su país natal. A los 63, sigue siendo una de las voces más críticas y lúcidas del exilio ruso, liderando la Fundación para los Derechos Humanos y pagando un alto precio personal (es buscado por la justicia rusa, que lo declaró «agente extranjero»).
El legado eterno contra la máquina: Si hay un momento que lo inmortalizó para el público general, fue su duelo contra Deep Blue de IBM en 1997. Perdió, pero aquella derrota lo transformó en el símbolo de la resistencia humana frente a la inteligencia artificial. Hoy, a sus 63 años, no es un nostálgico que añore el pasado. Al contrario: es un analista feroz de la IA, aconsejando no temer a las máquinas, sino aprender a usarlas. “El ajedrez ha sido devorado por los ordenadores”, dice, “pero los humanos seguimos siendo los que contamos la historia”.
Un aniversario con sabor agridulce: Este 2026, al cumplir 63 años, lo hace en un mundo convulso. Ve con impotencia cómo su advertencia sobre el expansionismo ruso se cumplió con la invasión a Ucrania. Pero también ve, con orgullo, cómo su ajedrez sigue siendo estudiado (sus partidas con Karpov son obras maestras de la tensión psicológica) y cómo su ejemplo de lucha sin cuartel inspira a nuevas generaciones de disidentes.
Les muestro una partida contra uno de los mejores jugadores de Latinoamérica, el peruano Julio Granda, partida que mostró las distancias que existían en los años 80 entre los mejores jugadores del mundo y los mejores jugadores latinos.
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